martes, 12 de mayo de 2009
Soledades difíciles
Ojos tristes, infinitamente tristones, con una inmensidad de piedra para abarcar. Lleva varios días en que apenas mueve las orejas. Se pasea despistado, disimulando su amargura, su pesadumbre, su tedio. A su alrededor, apenas nadie, apenas nada. Y ni un sólo congénere en cientos de kilómetros a la redonda. El único cerdo de Afganistán dibuja la desdicha con el rabo. Se aburre. Está solo en un país donde es un animal impuro y exótico. Y ahora, para más inri, señalado por una pandemia. Le han aislado. Nadie va a verlo gruñir ni dar saltitos. Creen las gentes que posar la mirada sobre su piel dura, rosada por momentos, les hará estornudar. Creen las gentes que mirarlo de frente, de costado o por detrás, les pondrá de repente enfermos. El cerdo de Afganistán, en su jaulita del zoológico de Kabul, es un proscrito por partida doble. Nunca aspiró a caer bien exceso, a pesar de ser un regalo, pero no a esto... La suya es una soledad difícil, parece que va para largo. Por las mañanas, mira al cielo pero no le alivia en absoluto.
miércoles, 22 de abril de 2009
El arquitrabe
Uno vive entre gentes pomposas. Hay quien habla
del arquitrabe y sus problemas
lo mismo que si fuera primo suyo—muy cercano, además.
Pues bien, parece ser que el arquitrabe
está en peligro grave. Nadie sabe
muy bien por qué es así, pero lo dicen.
Hay quien viene diciéndolo desde hace veinte años.
Hay quien habla, también, del enemigo:
inaprensibles seres
están en todas partes, se insinúan
igual que el polvo en las habitaciones.
Y hay quien levanta andamios
para que no se caiga: gente atenta.
(Curioso, que en inglés scaffold
signifique a la vez andamio y cadalso.)
Uno sale a la calle
y besa a una muchacha o compra un libro,
se pasea, feliz. Y le fulminan:
Pero ¿cómo se atreve?
¡El arquitrabe!
Jaime Gil de Biedma (1929-1990)
Grande.
del arquitrabe y sus problemas
lo mismo que si fuera primo suyo—muy cercano, además.
Pues bien, parece ser que el arquitrabe
está en peligro grave. Nadie sabe
muy bien por qué es así, pero lo dicen.
Hay quien viene diciéndolo desde hace veinte años.
Hay quien habla, también, del enemigo:
inaprensibles seres
están en todas partes, se insinúan
igual que el polvo en las habitaciones.
Y hay quien levanta andamios
para que no se caiga: gente atenta.
(Curioso, que en inglés scaffold
signifique a la vez andamio y cadalso.)
Uno sale a la calle
y besa a una muchacha o compra un libro,
se pasea, feliz. Y le fulminan:
Pero ¿cómo se atreve?
¡El arquitrabe!
Jaime Gil de Biedma (1929-1990)
Grande.
martes, 3 de febrero de 2009
Hay Días Que No
Holly Golightly tenía días rojos y Marcel Proust, negros zahínos. Hay días que no, en las que las cosas no son, no salen, se enconan, díasqueno, que no acaban, que se estiran como chicles sin sabor, que se sabe que no desde el principio y se viven de medio lado, días de voces disonantes, llenas de desdén, voces que no callan y martillean los parietales, días en que las manos no se tienden, sólo se contraen, días de mierda, de asco y de pegas, días en que duelen las muelas del juicio que te sacaron hace seis años, en los que te abrasan las cuencas de los ojos, en los que te pesan brazos y piernas pero justo el autobús pasa tres minutos antes, días en que el de la derecha no entiende y el de la izquierda suspira, días de ruina, días de llorar en los que el lagrimal está falto de existencias, en los que todo es frívolo pero no hace gracia, aunque se sonríe porque el día no da para disimulos, días en que las palabras resbalan hasta el suelo y se pisan, y te las llevas en la suela y no te das ni cuenta, días en los que suena brown eyed girl y el cielo se cierra....
jueves, 15 de enero de 2009
Y sin embargo, crece

Cada miga, cada esponjosa partícula, consistente y frágil al mismo tiempo, era, hora y media antes, un grumo pegajoso e igualmente sabroso. Cuatro huevos, el mismo peso en harina, el mismo en azúcar, un sobre de levadura, ralladura de limón, una charla distendida y la luz tenue de la cocina obraron el milagro. En la mezcla, pastosa, pereció la tarde. En la mezcla, dulce y granulada, se consumió el discurso. En la mezcla, inmensa, falleció la rutina.
Y sobre el molde, desafiando la incredulidad y la alucinación congelada, nació el bizcocho.
martes, 9 de septiembre de 2008
Empeños en la tercera fase

Empeñadísimos en que aquella amalgama de pasión, empieces sin rumbo, roces, grandilocuencias amorosas, torrentes de arrumacos, discusiones sobre lo divino y lo humano y ósculos sin dirección se consolidara... ni siquiera atisbaron la enorme distancia que, desde el primer instante, separaba sus vidas. Llovía para uno mientras lucía un sol de justicia para el otro. Cantaba el pájaro y agonizaba al mismo tiempo.
Y mientras el tiempo les permitió seguir con aquella miopía tan placentera se fortaleció su historia, que seguía en paralelo pero a cientos de kilómetros de distancia. Una mañana, mientras la cafetera borboteba y dos tazas esperaban sobre el mantel de cuadros, ambos decidieron casarse por lo civil.
miércoles, 30 de julio de 2008
Sueño de un mediodía de verano
jueves, 26 de junio de 2008
Sube y baja
Bajar es subir. Bajar por el mapa, subir en altitud. Bajarse el pantalón, subirse los calores. Bajar la guardia, subir el peligro (?). Bajar la temperatura, subirse la cremallera. Bajar el paro, subir la cuenta (?). Bajar la vista, subir el libro. Bajar, subir.
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